Ciudad del Vaticano – Esta tarde, en el marco sugestivo de la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, han comenzado los Ejercicios Espirituales para la Cuaresma 2026, en los que participa también el Santo Padre León XIV. En el retiro anual toman parte los miembros del Sacro Colegio y los Jefes de Dicasterio de la Curia Romana.

Para guiar las meditaciones de este año, León XIV ha llamado personalmente a su excelencia Mons. Erik Varden, O.C.S.O., prelado de Trondheim, administrador apostólico de Tromsø y presidente de la Conferencia Episcopal de Escandinavia. La primera meditación se abrió con la celebración de las Segundas Vísperas del I Domingo de Cuaresma, presididas por el cardenal protodiácono Dominique François Joseph Mamberti, prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica.

La primera meditación de Mons. Varden, titulada «Entrar en Cuaresma», ofreció una reflexión de fondo sobre el sentido de este tiempo litúrgico. El predicador subrayó que la Cuaresma nos pone ante lo esencial, y exhortó a desprendernos de lo superfluo para asumir una auténtica lucha espiritual. Con palabras directas, advirtió contra la instrumentalización del Evangelio, afirmando que «toda manipulación de las palabras y de los signos cristianos con otros fines debe ser contestada con vigor». Insistió, además, en la necesidad de corregir las ideas erróneas mediante la enseñanza y el testimonio: «enseñando y mostrando en qué consiste la auténtica lucha espiritual».

En el centro de su intervención situó la paz cristiana, presentada como «la condición para una sociedad transformada». Mons. Varden animó a expresar la radicalidad de esa paz, enraizada «en el justo y valiente don de sí». En este punto citó a san Juan Clímaco: «No hay obstáculo mayor para la presencia del Espíritu en nosotros que la ira». La Iglesia - concluyó - ofrece al inicio de este combate espiritual una «melodía que trae paz», identificada con el canto del tractus Qui habitas (Salmo 90), que prepara la escucha del Evangelio de las tentaciones.

«Desde hace más de mil años, la liturgia romana del I Domingo de Cuaresma conserva como elemento fijo un tractus de exquisita belleza que prepara al Evangelio, siempre el de la tentación de Cristo en el desierto», dijo Varden.

La semana de silencio de León XIV

El programa de la semana, titulado «Iluminados por una gloria oculta: un itinerario cuaresmal», se desarrollará con un ritmo diario de oración y reflexión. Cada día, de lunes a viernes, comenzará a las 9.00 con la celebración de la Hora intermedia, seguida de una meditación matutina. Por la tarde, a las 17.00, tendrá lugar una segunda meditación, seguida de la Adoración Eucarística y el canto de las Vísperas. El itinerario espiritual propuesto por Mons. Varden se inspirará de modo particular en san Bernardo de Claraval y en sus sermones cuaresmales sobre el Salmo 90, abordando temas como la libertad, el esplendor de la verdad y la esperanza. Las reflexiones guiarán a los participantes hacia un discipulado «lleno de amor y lúcido», para vivir la Cuaresma con renovado impulso espiritual.

p.F.V.
Silere non possum