Un tuit anónimo se convierte en “fuente” para fanfarrones de títulos que no son periodistas. Ninguna llamada a las partes implicadas y una patraña presentada como hecho: el cortocircuito de un falso periodismo que pretende ser acreditado.
Sigue leyendo el artículo, elige la mejor información.
Suscríbete a Silere non possum a un precio irresistible
Cancela cuando quieras
Todas las ventajas
- Acceso ilimitado a Silere non possum
- Newsletter exclusiva
- Vídeos y pódcasts exclusivos