El caso de Fernando Cuevas, sacerdote del Opus Dei que pone en contacto por WhatsApp a católicos solteros, refleja un fenómeno más amplio: jóvenes empujados a casarse demasiado pronto, conciencias puestas en manos de directores espirituales excesivamente invasivos y una nueva militancia católica obsesionada con el sexo, la homosexualidad y la ortodoxia.
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