Ciudad del Vaticano - Esta mañana, lunes 23 de febrero de 2026, tuvo lugar la segunda etapa de los Ejercicios Espirituales para la Curia Romana. A las 9.00, en el sugestivo marco de la Capilla Paulina, el Santo Padre León XIV, junto con los Cardenales y los Jefes de Dicasterio, rezó la Hora intermedia antes de disponerse a escuchar la meditación guiada por Mons. Erik Varden, O.C.S.O..
El itinerario, que sigue el tema general «Iluminados por una gloria oculta», tuvo hoy en el centro de la reflexión la figura de san Bernardo de Claraval, con una meditación titulada «San Bernardo, idealista».
Una naturaleza mercurial entre innovación y reforma
Mons. Varden abrió la reflexión delineando el contexto histórico en el que actuó el santo, aclarando de inmediato un equívoco extendido: aunque muchos consideran a Bernardo fundador de la Orden cisterciense, él llegó a Cîteaux en 1113, cuando el monasterio ya había sido fundado. Sin embargo, su llegada causó «sensación».
El predicador subrayó cómo la experiencia cisterciense fue un admirable entrelazamiento de innovación y reforma. No se trataba de un proyecto reaccionario, destinado a terminar en la nada, sino de una novedad dialéctica. En este contexto, Bernardo aparece como una figura compleja. Su confianza en su propio juicio lo hacía a veces rígido en la defensa de la Iglesia, con «un fiero espíritu de parte», pero Varden quiso precisar que el santo «no era, sin embargo, un hipócrita».
Por el contrario, Bernardo era «genuinamente humilde, dedicado a Dios, capaz de tierna gentileza, un amigo fiel, capaz de hacerse amigo de antiguos enemigos».
El paralelismo con Thomas Merton
En un pasaje particularmente evocador, Mons. Varden trazó un paralelismo entre la personalidad de Bernardo y la del monje trapense del siglo XX, Thomas Merton. Citando a Dom James Fox, abad de Gethsemani, que definía la mente de Merton como «eléctrica», el predicador observó: «Sería necio comparar a Thomas Merton con Bernardo de Clairvaux, pero existe cierta semejanza de carácter. Bernardo no conoció la electricidad, pero la suya era también una naturaleza mercurial que contenía y debía equilibrar tensiones enormes».
El éxodo del egocentrismo
El núcleo espiritual de la meditación se centró en el camino de conversión del santo. Y por este motivo el monje eligió presentarlo a la Curia y al Papa. Según Varden, la teología de Bernardo no nacía solo del estudio, sino de la «lucha personal». El santo tuvo que aprender, a través de las heridas y las provocaciones de la vida, a cuestionar su propia presunción y a «no dar por supuesto que su camino sea siempre el correcto». Esta lección hace de Bernardo un compañero de viaje ideal para el tiempo de Cuaresma. Su experiencia invita a todo creyente, y en particular a quien tiene responsabilidades en la Iglesia, a emprender un «éxodo cuaresmal del egocentrismo y del orgullo», para buscar la verdad de sí mismo manteniendo «los ojos fijos en el amor de Dios que todo lo ilumina».
El programa de la tarde
Tras la meditación, el Papa León XIV se retiró para guardar en el corazón las palabras del predicador y dejarse interpelar por estos puntos de reflexión. Los Ejercicios Espirituales continuarán por la tarde. A las 17.00 está prevista una segunda meditación sobre el tema «La ayuda de Dios», a la que seguirán un tiempo de Adoración eucarística y la oración de Vísperas.
p.F.V.
Silere non possum