El Dicasterio para la Doctrina de la Fe está trabajando en un documento de amplio alcance dedicado a una de las cuestiones más sentidas por la Iglesia contemporánea: cómo se transmite hoy la fe. Lo ha dado a conocer el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del antiguo Santo Oficio, precisando que el texto se encuentra todavía en fase de elaboración y que se prepara en colaboración con el Dicasterio para la Evangelización.
Una iniciativa que nace desde abajo
A diferencia de muchos documentos vaticanos, este no ha nacido en un despacho. El impulso decisivo ha llegado de los propios obispos: durante las visitas ad limina a Roma, los episcopados de todo el mundo han manifestado repetidamente la misma preocupación, pidiendo un estudio específico sobre el problema y sobre los posibles caminos para afrontarlo. A partir de ahí, el proceso se ha articulado en etapas sucesivas. Los cardenales y obispos miembros del Dicasterio fueron consultados en dos reuniones mensuales, las llamadas Feria IV. En el primer encuentro se confirmó la necesidad del documento y se abrió un diálogo que Fernández describió como fructífero; después se iniciaron consultas con expertos y se redactó un primer borrador, que constituye hoy la base del texto en elaboración. Con nuevas visitas ad limina, el tema se amplió aún más, hasta que en una segunda Feria IV se decidió abrir una consulta muy amplia, extendida a todas las conferencias episcopales, a numerosos especialistas y a centros de investigación.
La respuesta ha sido imponente. Muchas conferencias episcopales ya han enviado pareceres y materiales, y el Dicasterio se ha mostrado sorprendido tanto por la cantidad como por la extensión de las aportaciones recibidas, previendo que hará falta mucho tiempo para leer y aprovechar todo ese material.
La raíz: la herencia de Evangelii Gaudium
El origen del documento hunde en parte sus raíces en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, firmada por el Papa Francisco el 24 de noviembre de 2013 al concluir el Año de la fe: un texto que el Papa León XIV ha declarado, también ante los cardenales, que quiere valorar y llevar a la práctica. No se trata de una referencia casual. Evangelii Gaudium nace precisamente de una reflexión sobre la transmisión de la fe: recoge los trabajos de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 7 al 28 de octubre de 2012 sobre el tema La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Conviene releer algunas de sus intuiciones de fondo, porque iluminan la dirección en la que se mueve el nuevo texto en preparación.
La exhortación identifica tres ámbitos distintos en los que se juega la transmisión de la fe. Está, ante todo, la pastoral ordinaria, dirigida a quienes frecuentan regularmente la comunidad y a quienes conservan una fe sincera aun sin participar a menudo en el culto. Está después el ámbito de las personas bautizadas que no viven las exigencias del Bautismo, que no tienen una pertenencia cordial a la Iglesia y ya no experimentan el consuelo de la fe. Y está, finalmente, el anuncio a quienes no conocen a Jesucristo o siempre lo han rechazado - muchos de los cuales, observa el documento, buscan sin embargo a Dios secretamente incluso en países de antigua tradición cristiana -. En los tres casos vale un principio que Francisco retoma explícitamente de Benedicto XVI: la Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción. Sobre este fondo, la exhortación registra también las dificultades concretas de la transmisión. En las últimas décadas, escribe Francisco, se ha producido una verdadera ruptura en la transmisión generacional de la fe en el pueblo católico: aumentan los padres que no bautizan a sus hijos y no les enseñan a rezar, crece cierto éxodo hacia otras comunidades de fe, muchos se sienten decepcionados y dejan de identificarse con la tradición católica. Entre las causas señaladas: la falta de espacios de diálogo en la familia, la influencia de los medios de comunicación, el subjetivismo relativista, el consumismo, la escasa atención pastoral a los más pobres. La propia familia - definida como la célula fundamental de la sociedad y el lugar en el que los padres transmiten la fe a sus hijos - aparece descrita como atravesada por una profunda crisis cultural.
A este diagnóstico, Evangelii Gaudium añade una propuesta de método. La transmisión de la fe no puede reducirse a formación doctrinal ni a la repetición de fórmulas fijas: debe concentrarse en lo esencial, en el kerigma, el anuncio primero y cualitativamente principal del amor salvífico de Dios en Cristo muerto y resucitado. Un anuncio que, para ser eficaz, ha de inculturarse: el cristianismo no posee un único modelo cultural, y la fe no puede encerrarse dentro de las fronteras de una sola cultura particular. De ahí la atención del documento a la piedad popular como auténtica expresión misionera del Pueblo de Dios, y la idea de que todo bautizado es un “discípulo misionero”, sujeto activo y no simple destinatario de la evangelización.
Una perspectiva deliberadamente universal
Es precisamente esta sensibilidad hacia la inculturación la que el nuevo documento pretende llevar hasta sus últimas consecuencias. Fernández ha subrayado que la amplitud de la consulta garantiza una perspectiva realmente universal, capaz de abarcar una gran variedad de puntos de vista y de hacer emerger las marcadas diferencias regionales en el modo en que se vive este desafío. El prefecto lo ilustró con ejemplos concretos: «Basta considerar que incluso entre los países de mayoría musulmana las perspectivas de los obispos sobre este tema varían notablemente. La experiencia pastoral de los episcopados del Norte de África no es la misma que la de Mali; la perspectiva de Turquía no es la misma que la de Pakistán. En Europa, Polonia no es como Alemania, e Italia no es como Inglaterra. En América Latina, Argentina no es como Colombia, y Brasil no es como Perú».
Por eso, insistió, preparar hoy un texto sobre la transmisión de la fe exige superar un planteamiento europeo o italiano y acudir a la amplitud, la variedad y la riqueza de la Iglesia universal. La consecuencia en el plano del contenido se declara abiertamente: el documento no podrá ofrecer recetas únicas o soluciones válidas para todos, sino que deberá reconocer la complejidad del problema y proponer caminos capaces de inspirar, de algún modo, a todos. Es una elección que recuerda de cerca la “saludable descentralización” y la valoración de los episcopados locales ya auspiciadas por Evangelii Gaudium.
Los próximos meses
El cardenal observó que es una buena noticia que el tema suscite tanto interés, y precisamente por eso el Dicasterio no considera oportuno dispersarse en otros frentes: durante un cierto periodo, explicó, será necesario concentrarse también en la recepción de la próxima encíclica - la primera del Papa León XIV, dedicada principalmente al tema de la inteligencia artificial, que será firmada y hecha pública en breve -. Fernández precisó finalmente que el documento sobre la transmisión de la fe es actualmente el único gran texto en preparación en el Dicasterio, que sigue de todos modos comprometido en un trabajo cotidiano muy exigente. El hilo que une la exhortación de 2013 con el texto en marcha aparece, por tanto, claro: la misma pregunta - cómo comunicar hoy la fe en un mundo plural y en rápida transformación - reconducida a una respuesta que rechaza la fórmula universal y elige, en cambio, la escucha de la Iglesia en sus muchos rostros.
s.R.P.
Silere non possum