Ciudad del Vaticano - Esta mañana, 25 de febrero de 2026, el Sumo Pontífice León XIV, los Cardenales y los Jefes de los Dicasterios de la Curia Romana participaron en la sexta meditación de los Ejercicios Espirituales de la Curia Romana, dirigidos por Mons. Erik Varden O.C.S.O. El tema central de estos ejercicios, "Iluminados por una gloria oculta", orienta las profundas reflexiones de estos días, que constituyen una ocasión privilegiada de introspección interior y renovación del alma.

La jornada comenzó a las 9:00 con la oración de la Hora Media, seguida de la meditación titulada "Mil caerán", un momento de contemplación que abordó cuestiones de gran relevancia para la vida espiritual y la misión de la Iglesia.

La meditación: "Mil caerán"

El Padre Erik Varden tomó como punto de partida el versículo del Salmo 90: "Mil caerán a tu lado, diez mil a tu derecha", para explorar el significado de las caídas en la vida espiritual y en la historia de la Iglesia. Las caídas, explicó, pueden ser ocasiones de humildad, momentos en los que reconocemos nuestro orgullo y nos abrimos al poder salvador de Dios. Pueden convertirse en "hitos de un camino personal de salvación, para recordar con gratitud". Sin embargo, el monje trapense advirtió contra una visión ingenua: no todas las caídas conducen a la redención. Algunas caídas, subrayó, "huelen a infierno", arrastrando consigo destrucción y sufrimiento, a menudo afectando también a los inocentes. Esto es particularmente cierto cuando se habla de la corrupción dentro de la Iglesia, una realidad que ha dañado profundamente su testimonio. "La crisis más terrible de la Iglesia", dijo, "no ha sido provocada por la oposición del mundo, sino por la corrupción eclesiástica".

Mons. Varden invitó a reflexionar sobre cómo enfrentar estas heridas, que requieren justicia y lágrimas. Subrayó que, frente a la corrupción, a menudo se tiende a buscar una raíz enferma, un error originario. Sin embargo, no siempre es posible identificar un origen claro. "Podemos reconocer el gran y gozoso bien que a menudo se manifestaba en los inicios de comunidades hoy asociadas al escándalo", observó, invitando a no asumir una hipocresía estructural desde el principio.

La batalla espiritual y la responsabilidad humana

Un eje esencial de la meditación fue el tema de la batalla espiritual. Mons. Erik Varden, evocando a quien se ha hecho guía y compañero en este itinerario cuaresmal, San Bernardo, ilustró cómo "los miembros espirituales de la misma Iglesia son golpeados con mayor ferocidad que los carnales". Esto ocurre porque, en el teatro de la lucha espiritual, las armas más insidiosas y devastadoras se lanzan contra quienes aspiran a vivir una vida interior profunda. Aunque reconoció la existencia del reino demoníaco, Mons. Varden subrayó que la responsabilidad última recae en el uso que hombres y mujeres hacen de su libertad soberana. Explicó que el progreso en la vida espiritual requiere una configuración armoniosa entre nuestro yo físico, afectivo y espiritual. Sin esta sintonía, advirtió, existe el riesgo de que la exposición espiritual busque desahogos en ámbitos inapropiados, racionalizándolos como si fueran de orden superior.

La integridad del maestro espiritual

Otro punto crucial de la meditación fue el llamado a la integridad de los maestros espirituales. El obispo subrayó que esta integridad se manifiesta no solo en la predicación y la enseñanza, sino también en los hábitos cotidianos, como el comportamiento en línea, en la mesa o en las relaciones interpersonales. "La vida espiritual no es un añadido al resto de la existencia. Es su alma", afirmó, invitando a vigilar tanto la naturaleza carnal como la espiritual, sin caer en dualismos.

El programa del día

La jornada continuará a las 17:00 con la meditación titulada "Yo lo glorificaré", seguida de la Adoración eucarística y las Vísperas. Este momento conclusivo del día ofrecerá una nueva ocasión de recogimiento y oración, en línea con el tema general de los ejercicios espirituales.

p.F.V.
Silere non possum