Tras la muerte del sacerdote trentino, Avvenire se pregunta quién cuida del clero, mientras don Maurizio Patriciello reclama una «condena firme» del gesto. Pero el caso obliga también a mirar lo que ocurre antes: aislamiento, conflictos dentro de los presbiterios, traslados cuestionados y responsabilidades de quienes gobiernan las diócesis.
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