¿Puede un superior decirte con quién debes relacionarte? ¿Puede decidir quién puede ser tu amigo y de quién debes mantenerte alejado? La pregunta suele circular en voz baja por los pasillos de los seminarios, los locutorios de los monasterios y los recreos de las casas religiosas. Quien la plantea ya teme la respuesta, porque ha aprendido que determinadas relaciones se miran con recelo, se comentan y se censuran. Conviene entonces acudir a dom Dysmas de Lassus, prior de la Gran Cartuja y superior general de la Orden de los Cartujos, uno de los observadores más autorizados y lúcidos de las dinámicas internas de la vida monástica. En su libro Riesgos y derivas de la vida religiosa, de Lassus reconstruye con rigor los mecanismos mediante los cuales la autoridad religiosa puede deformarse hasta convertirse en dominio, control y sometimiento de las conciencias.
Con de Lassus desaparece cualquier ambigüedad: el superior no tiene ningún derecho a disponer de las amistades de quienes le han sido confiados. Cuando pretende elegir, limitar o interrumpir esas relaciones, comete un abuso que el prior de la Gran Cartuja vincula, sin vacilaciones, con las dinámicas propias de las derivas sectarias.
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