Ciudad del Vaticano – Mañana, 7 de enero, comenzará en el Vaticano el Concistorio extraordinario querido por el Papa León XIV, que se desarrollará los días 7 y 8 de enero de 2026 entre el Aula Nueva del Sínodo y el Aula Pablo VI. Se trata de una cita particular en la vida de la Iglesia: un momento en el que el Papa reúne al Colegio Cardenalicio para confrontarse sobre cuestiones consideradas de especial relevancia, mediante un formato que combina oración, escucha, diálogo y síntesis.

Qué es un concistorio “extraordinario”

El concistorio es la asamblea mediante la cual el Pontífice convoca a los cardenales para consultarlos sobre temas de gobierno y de orientación eclesial. El derecho canónico distingue, en particular, entre concistorios ordinarios y extraordinarios: este último se celebra cuando la materia se considera de mayor importancia y la convocatoria tiende a implicar de manera más amplia al Colegio Cardenalicio, llamado a ofrecer su propio aporte de discernimiento y evaluación. No es un “parlamento” con votaciones políticas ni una simple ceremonia protocolaria: el concistorio es un instrumento de consejo al Papa, que sigue siendo el titular de toda decisión. Precisamente por ello, cuando se define como “extraordinario”, señala la necesidad de un diálogo más intenso y estructurado en torno a un tema o a un conjunto de cuestiones que el Sucesor de Pedro considera decisivas en ese momento histórico.

“Ustedes, queridos Cardenales, decía Prevost el 10 de mayo pasado, son los colaboradores más estrechos del Papa, y esto me resulta de gran consuelo al aceptar un yugo claramente muy superior a mis fuerzas, como a las de cualquiera. Su presencia me recuerda que el Señor, que me ha confiado esta misión, no me deja solo al cargar con esta responsabilidad. Sé, ante todo, que puedo contar siempre, siempre con su ayuda, la ayuda del Señor, y, por su Gracia y Providencia, con la cercanía de ustedes y de tantos hermanos y hermanas que en todo el mundo creen en Dios, aman a la Iglesia y sostienen con la oración y con las buenas obras al Vicario de Cristo”.

El programa: acogida, introducción y trabajos en grupo

La primera jornada, miércoles 7 de enero, prevé la acogida y la entrega de materiales de 12.30 a 15.00, con café de bienvenida a partir de las 14.00 en el vestíbulo del Aula Pablo VI. Algunos purpurados llegarán a Roma desde sus diócesis, donde han celebrado la Epifanía con sus fieles. A las 15.30, la apertura oficial: oración inicial, saludo del cardenal Giovanni Battista Re, Decano del Colegio Cardenalicio, seguida de una meditación, la intervención introductoria del Santo Padre y la presentación de los trabajos con las indicaciones para la actividad en grupo. La primera sesión (16.15–19.00) tiene un planteamiento operativo: a las 16.15 comienzan los trabajos en grupo, seguidos a las 18.00 por las relaciones de los grupos. La jornada se cierra a las 18.45 con la intervención del Papa y la oración conclusiva. No solo intervenciones frontales, por tanto, sino un itinerario de escucha y devolución, con síntesis progresiva.

La segunda jornada: Misa en San Pedro, dos sesiones y conclusión con el Te Deum

El jueves 8 de enero comienza temprano con la Santa Misa a las 7.30 en la Basílica de San Pedro, en el Altar de la Cátedra. Tras la celebración, está previsto un servicio de café en el vestíbulo del Aula Pablo VI. La segunda sesión (9.30–12.45) se reanuda con oración e introducción, y a las 9.45 nuevos trabajos en grupo. Después de la pausa de las 11.00, a las 11.30 están previstas las relaciones y a las 12.00 las intervenciones libres sobre el tema, seguidas del Ángelus. A las 13.00, almuerzo con el Santo Padre en el vestíbulo del Aula Pablo VI, y luego la tercera sesión (15.15–19.00): oración e introducción, trabajos en grupo a las 15.30, pausa a las 17.00, relación de los grupos a las 17.30 y nuevas intervenciones libres a las 18.00. La conclusión queda a cargo, a las 18.45, de la intervención final del Santo Padre y del Te Deum de acción de gracias por el momento vivido.

Por qué este encuentro es importante

La elección de un concistorio extraordinario, con tiempos amplios y una estructura que insiste en grupos, relacionese intervenciones, indica la voluntad, por parte del Papa, de construir un diálogo real y no meramente formal. Para el Pontífice, el concistorio sigue siendo uno de los lugares privilegiados para medir el sentir del Colegio Cardenalicio y orientar a la Iglesia universal en prioridades y decisiones de gobierno. Mañana, con el inicio de los trabajos y la intervención introductoria del Santo Padre, el Sacro Colegio comprenderá qué acento se dará al tema y qué dirección se pretende imprimir al itinerario que el concistorio, por su propia naturaleza, sostiene: discernir juntos, aconsejar y, finalmente, decidir con responsabilidad.

p.L.S.
Silere non possum