Ciudad del Vaticano – Esta mañana, León XIV ha nombrado al franciscano Gerardo Antonio Vargas Cruz obispo coadjutor de Fajardo-Humacao, una de las seis circunscripciones eclesiásticas de Puerto Rico. Vargas Cruz, hasta ahora vicario episcopal para el clero en la archidiócesis de San Juan, colaborará con el actual obispo, el carmelita Luis Francisco Miranda Rivera, y le sucederá automáticamente cuando la sede quede vacante. La Conferencia Episcopal Puertorriqueña ha convocado para las 13.00 horas (19h Madrid) una rueda de prensa en la catedral de Santiago Apóstol de Fajardo, con la presencia del nuevo obispo electo.
La Conferencia Episcopal ha señalado que el nombramiento «se produce para asistir» a Miranda Rivera y que el coadjutor «en su momento sucederá» al actual obispo.
Miranda Rivera, nacido en Santurce en enero de 1954, tiene 72 años. El canon 401 del Código de Derecho Canónico establece que al obispo diocesano que haya cumplido 75 años se le ruega que presente la renuncia a su oficio, por lo que su gobierno debería concluir en 2029. Dejar designado desde ahora a su sucesor evita a la diócesis un periodo de sede vacante, una experiencia que Fajardo-Humacao ya vivió durante más de tres años entre 2017 y 2020.
La figura del coadjutor está regulada por los cánones 403-411 del Código de Derecho Canónico. A diferencia del obispo auxiliar, que ayuda al ordinario sin derecho de sucesión, el coadjutor es nombrado por la Santa Sede «con derecho de sucesión» y toma posesión de su oficio presentando las letras apostólicas de su nombramiento al obispo diocesano y al colegio de consultores. Desde ese momento, el obispo debe nombrarlo vicario general, es decir, su principal colaborador en el gobierno ordinario, y encomendarle antes que a los demás cuanto requiera un mandato especial. El coadjutor debe residir en la diócesis, hace las veces del obispo cuando este se encuentra ausente o impedido y celebra los pontificales que el obispo le encomiende. Cuando la sede queda vacante, ya sea por renuncia aceptada, traslado o fallecimiento del titular, el coadjutor pasa a ser obispo diocesano sin necesidad de ningún otro acto del Papa (canon 409).
Vargas Cruz nació en Mayagüez el 2 de diciembre de 1976 y creció con sus dos hermanos en Lajas, en el suroeste de la isla, localidad de la que proceden el primer cardenal puertorriqueño, Luis Aponte Martínez, y el primer obispo de Mayagüez, Ulises Casiano Vargas. Fue precisamente Casiano quien lo ordenó sacerdote el 12 de agosto de 2006 en la parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria de Lajas, siete meses después de haber recibido la ordenación diaconal en Toa Baja de manos del arzobispo franciscano Roberto González Nieves, el mismo que dejó San Juan el pasado 6 de agosto al alcanzar la edad canónica. Su camino en la vida religiosa había comenzado el 29 de agosto de 1995 con el postulantado en la Fraternidad Franciscana Fray Juan de la Deule, en Santo Domingo; hizo la profesión solemne el 31 de julio de 2004 en la parroquia de San José Obrero de Toa Baja, donde después ejerció como vicario parroquial. Sus otros destinos pastorales fueron la parroquia de San Pedro y San Pablo, también en Toa Baja, La Resurrección del Señor, en Río Piedras, y dos comunidades fuera de la isla: Nuestra Señora del Rosario, en Villa Duarte, en la periferia de Santo Domingo, y La Asunción de María, en La Habana. Entre 2014 y 2017 fue custodio de la Custodia Franciscana del Caribe, que reúne a los frailes de Cuba, República Dominicana y Puerto Rico; anteriormente había sido maestro de novicios y asistente nacional de la Orden Franciscana Seglar.
Desde 2022 es vicario episcopal para el clero en San Juan; desde 2021 imparte clases en la Escuela Graduada de Teología y Ministerio San Alberto Magno y en el Colegio de Artes Liberales, Humanidades y Educación de la Universidad Central de Bayamón, donde él mismo se había graduado en Trabajo Social antes de cursar el Master of Divinity. Desde 2019 participa como comentarista en el programa «Penchi Reportero de la Fe», de Radio Isla 1320. Es capellán del complejo correccional 501 de Bayamón, coordina talleres de prevención de abusos a menores y personas vulnerables y forma parte del comité que la Conferencia Episcopal dedica a esta misma materia.
La diócesis que acabará heredando es la más reciente de la isla. Benedicto XVI la erigió el 11 de marzo de 2008 mediante la bula Venerabiles Fratres, segregando su territorio de la archidiócesis de San Juan y de la diócesis de Caguas. Abarca 574 kilómetros cuadrados en el extremo oriental de Puerto Rico, con 21 parroquias repartidas entre diez municipios, incluidas las islas de Vieques y Culebra; la catedral está en Fajardo y la concatedral del Dulce Nombre de Jesús, en Humacao. Sus habitantes la llaman la «diócesis de El Yunque», por el macizo de la selva tropical que domina su territorio. En 2019 contaba con unos 93.500 católicos entre 278.000 habitantes, un tercio de la población, con doce sacerdotes diocesanos y veintiocho religiosos. Su primer obispo fue Eusebio Ramos Morales, entre 2008 y 2017; trasladado a Caguas, continuó gobernándola como administrador apostólico hasta la llegada de Miranda Rivera, nombrado por Francisco el 16 de mayo de 2020 y ordenado obispo el 15 de agosto de ese mismo año. El pasado 6 de agosto, León XIV promovió a Ramos Morales a arzobispo de San Juan.
El coadjutor encontrará también abierto un expediente judicial. Desde el 7 de septiembre de 2018, la diócesis se encuentra acogida a la protección del Capítulo 11 de la legislación concursal estadounidense, por decisión del juez Edward Godoy, que extendió a todas las diócesis puertorriqueñas el procedimiento iniciado por la archidiócesis de San Juan en el litigio sobre las pensiones de los profesores de las escuelas católicas. La cuestión de si las diócesis de la isla son entidades separadas o constituyen una única persona jurídica junto con la archidiócesis llegó en 2020 hasta el Tribunal Supremo de Estados Unidos.
Con el nombramiento de Vargas Cruz son ya tres los cambios al frente del episcopado puertorriqueño decididos por León XIV en poco más de un mes, después de San Juan y de Ponce, donde acaba de tomar posesión Gerardo Ramírez Torres.
Due correzioni rispetto alla prima versione sono particolarmente importanti: «al alcanzar la edad canónica» funziona meglio di «al alcanzar el límite de edad», perché nel diritto canonico i 75 anni comportano la presentazione della rinuncia, non la cessazione automatica dall’ufficio; e lascerei Master of Divinity in inglese, perché è il nome di un titolo accademico concreto e «máster en Divinidad» suona artificiale in spagnolo peninsulare. Il resto, così, suona perfettamente pubblicabile in Spagna.



