Ahora ya es oficial. Desde hace semanas, los colaboradores más estrechos de León XIV trabajaban para ultimar cada detalle del viaje apostólico que, según explican, «el Papa lleva especialmente en el corazón». Esta mañana, la Sala de Prensa de la Santa Sede ha dado a conocer el programa de la primera peregrinación de Prevost a América Latina desde el inicio de su pontificado. Para el Pontífice será un regreso cargado de significado y emoción a un continente en el que vivió una etapa decisiva de su vida y de su ministerio.
En respuesta a las invitaciones cursadas por los jefes de Estado y las Conferencias Episcopales de Uruguay, Argentina y Perú, el Pontífice recorrerá, del 6 al 17 de noviembre de 2026, un itinerario de once días por tres países vinculados, por distintos motivos, a su biografía y a su ministerio pastoral.
La Santa Sede dará a conocer más adelante el programa detallado de cada jornada, con los horarios y los lugares de las celebraciones.
Uruguay, del 6 al 8 de noviembre: Montevideo, Paysandú y Florida
Montevideo será la primera ciudad en recibir al Pontífice. Está previsto un encuentro con el presidente Yamandú Orsi, una visita al Parlamento - sin intervenciones oficiales, siguiendo la práctica habitual de los viajes pontificios para mantenerse al margen de los debates políticos internos - y una visita a las obras sociales de la Iglesia en el barrio de Casavalle, uno de los más vulnerables de la capital.
Será el primer regreso de un Papa a Uruguay desde 1988, cuando san Juan Pablo II visitó el país: una ausencia de casi cuarenta años en una nación donde la secularización se encuentra entre las más avanzadas del subcontinente.
En Florida, localidad situada al norte de la capital, se encuentra el santuario nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay. Allí está prevista una celebración eucarística vinculada a la devoción mariana más representativa del catolicismo uruguayo.
Paysandú, ciudad fronteriza situada a orillas del río del mismo nombre, cerrará la etapa uruguaya. Su proximidad a la localidad argentina de Colón permite prever una importante afluencia de peregrinos procedentes también de la otra orilla.
Argentina, del 8 al 11 de noviembre: Buenos Aires, Córdoba y Luján
Argentina ha tenido que esperar al sucesor de Jorge Mario Bergoglio para volver a recibir la visita de un Papa. Francisco, pese a haber sido el primer pontífice argentino de la historia, nunca quiso regresar a su tierra como cabeza de la Iglesia católica. Una decisión que, en la Archidiócesis de Buenos Aires, no provocaba un especial pesar. Varios sacerdotes comentaban sin vacilar: «Mejor así, aquí solo dejó malos recuerdos».
Una parte considerable del clero recuerda, de hecho, los años de Bergoglio al frente de la capital argentina como una de las etapas más oscuras de la historia de la archidiócesis. Autoritario, inflexible y, con frecuencia, brutal en su relación con los sacerdotes, el futuro Papa era conocido por su carácter irascible y por una forma de ejercer el poder que no admitía discrepancias.
Cuando el cónclave de 2013 lo eligió para ocupar el solio pontificio, mientras el mundo celebraba al primer Papa latinoamericano, en Buenos Aires muchos se alegraron sobre todo por otra razón: Bergoglio ya no era su obispo.
Será León XIV quien, el 8 de noviembre, realice la visita que su predecesor nunca quiso emprender. Córdoba, la segunda ciudad del país, conserva uno de los patrimonios jesuíticos más importantes del continente, comenzando por la Manzana Jesuítica y por la universidad más antigua de Argentina, fundada en el siglo XVII: una etapa que remite a las raíces coloniales del catolicismo sudamericano.
El tramo argentino concluirá en Luján, donde se levanta la basílica dedicada a Nuestra Señora de Luján, patrona nacional y destino de una de las peregrinaciones marianas más multitudinarias del subcontinente.
Perú, del 11 al 17 de noviembre: Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa
La etapa más larga, y probablemente la más íntima, será la de Perú, donde León XIV, Robert Francis Prevost antes de su elección, pasó casi cuatro décadas entre la misión agustiniana y el episcopado. «Un gran regreso a casa», lo definen quienes están cerca del Pontífice.
El retorno al país andino se anuncia como el momento de mayor resonancia personal de toda la peregrinación.
Lima abrirá la estancia peruana con los compromisos institucionales en la capital. El Pontífice se desplazará después a Chiclayo, la diócesis que gobernó como obispo entre 2015 y 2023 y donde el vínculo con la población local sigue siendo especialmente sólido.
Cuzco, antigua capital del Imperio inca, y Pucallpa, ciudad situada junto a la selva amazónica, completarán el itinerario, llevando al Pontífice desde los Andes hasta las tierras amazónicas, entre aquellas periferias geográficas y eclesiales que su magisterio ha señalado en repetidas ocasiones como una prioridad.

Un círculo biográfico
El itinerario devuelve a un Papa a Uruguay y Argentina tras décadas de ausencia y, en Perú, completa simbólicamente un círculo biográfico iniciado en los años ochenta. Es un viaje que dice mucho de la figura de Robert Francis Prevost. Desde su primer saludo a la multitud reunida en la plaza de San Pedro, el 8 de mayo de 2025, el nuevo Pontífice quiso recordar a la diócesis de Chiclayo y al pueblo entre el que había ejercido su ministerio.
A diferencia de quien lo precedió, Prevost conserva un vínculo auténtico y profundo con quienes lo conocieron como obispo y como misionero. No un misionero construido mediante discursos, imágenes o propaganda, sino un pastor que compartió de verdad las dificultades cotidianas de su pueblo.
En Perú se le quiere porque se le vio cercano, concreto, capaz de ternura y ajeno a los sofismas ante el sufrimiento. Este viaje confirma la impronta humana y espiritual de León XIV: un hombre sencillo, consciente del peso del ministerio recibido y poco dado a construir una imagen de sí mismo. Ni pauperista ni ideólogo, tampoco interesado en convertir cada gesto en un manifiesto. Un hombre concreto y de fe, que regresa a los lugares donde tomó forma su episcopado y en los que su nombre continúa siendo pronunciado con afecto. Tras la confirmación oficial, la Santa Sede publicará en las próximas semanas el programa detallado, con los horarios, los lugares de las celebraciones y los actos previstos en las distintas etapas.



